Crónica estudiante que
trabaja:
No sé escribir crónica,
tampoco lo intento solo espero poder hacer un buen trabajo con las palabras ya
que ésta persona de la cual hablaré así lo merece.
Es una mujer, yo la defino
como valiente, sensible, excelente estudiante y alguien para admirar y
respetar.
Ella nació el veintitrés de
noviembre, no sé de qué año, ni en dónde y tampoco es importante aquí, me
dedicaré a hablar de lo que veo en esta mujer, de lo poco o mucho que puedo
llegar a conocerla. Es madre, estudiante, trabajadora y amiga, tiene un
carácter fuerte y decidido en ocasiones impaciente, pero eso es una cualidad
porque pienso que las personas con determinación son las que logran llegar lejos
en la vida y de esta manera la veo a ella.
Me parece sumamente difícil
ser una persona exitosa en lo que se hace y aún más serlo sin pasar por encima
de los demás, ella logra tener ese equilibrio del sabor discreto del éxito sin
lastimar a nadie, por el contrario a veces observo la inmensa sonrisa de su
hijo de seis años y eso lo explica todo sobre ella, su compromiso como madre y
su gran labor en cada espacio de su vida.
Cuando en silencio contemplo
los anhelos que guarda su corazón me convenzo que si hay alguien en el salón de
clase que merece el triunfo es aquella dama de cabello negro; no porque los
demás no lo merezcan también, sino porque la vida me ha enseñado que las cosas
son de los que más las luchan con el sudor en la frente, con millones de noches
en vela y con incontables lágrimas en los ojos.
Hace algunos meses tuve la
fortuna, por casualidad claro, como ocurren las mejores cosas del mundo, por
casualidad, de acompañarla a recibir su casa, estuve con ella cuando cumplió
uno de sus más grandes sueños, la independencia de su familia, ahora es solo
ella y su príncipe de seis años los que comparten cada mañana el desayuno, las
risas, los juegos y la alegría que se dan mutuamente, pues sí ella vive sola
muy cerca de la universidad y del colegio de su bebé, y quién iba a decirlo
pero en esa misma casa fue donde hace poco me celebraron mi cumpleaños
sorpresa, que vueltas tan emocionantes que da la vida; a mí nunca me habían
hecho una fiesta sorpresa de cumpleaños y siempre la esperé, cada año imaginaba
que alguien sin decírmelo iba a llevarme a algún lugar para salir y empezar a
cantarme mi canción, este año no tuve tiempo de pensar en eso, estuve tan
ocupada que lo olvidé por completo, y allí fue; en ese lugar y con mis amigos.
Ella trabaja de mesera los
fines de semana, me han contado que es un trabajo exigente y pesado, no ella
por supuesto, me lo contaron compañeras que conocen la ardua labor; digo por
supuesto porque ella nunca reniega de nada, al contrario se fortalece,
realmente es una mujer apasionada con lo que hace con lo que quiere, con lo que
tiene y con lo que deja escapar que considero lo hace por su propio bien.
En las noches de mis fines
de semana me hallo sola mirando por la ventana de la sala de estudio de mi
casa, no puedo evitarlo me tomo unos minutos para pensar en todas las personas
que conozco y en qué estarán haciendo en esos momentos, ¿será que mi
pensamiento coincidirá con el de alguno de los que pienso aunque sea en un
pequeño instante?, y si es así ¿por qué pasa?, ¿por qué me recordaron
justamente a mí y no a otra persona?, entonces empiezo a pensar que la calle,
la noche y los fines de semana son algo peligrosos y se lidia una batalla
constante con eso.
Cortázar,
Rulfo, Nietzsche, Poe, no son ni la mínima competencia para su David, el hombre
de sus sueños, el ser que creció en su vientre y llegó a sus brazos para darle
todo el amor que la hace grande para mirar al mundo.
Siempre
me he preguntado cómo hace ella para hacer tantas cosas a la vez y hacerlas
bien, es mesera, estudiante, madre, cabeza de hogar y a pesar de todo tiene
tiempo para pasar un rato con sus amigos.
En
un panorama tan poco alentador como el nuestro en donde muchas personas no
cuentan con una oportunidad mejor para su futuro es indispensable brindar ese
apoyo a quienes lo logran a pesar de las dificultades, porque estudiar y
trabajar es un compromiso y una realidad que viven millones de personas en el
mundo, en países como Colombia esto se hace cada vez más complejo ya que saber
dividir y aprovechar el tiempo que se tiene para cada labor es lo que obliga a
decidirse por uno solo de los dos caminos que les toca seguir.
Y
digo lo anterior para intentar acercar un poco las mentes a la cruda realidad
que está entre nosotros y por lo cual varias veces se juzga sin pensar a
compañeros que, si nos detenemos un solo instante a analizar es posible mirar
más allá de lo que se ve en la cotidianidad, hay que ser compresivo e intentar
dejar el orgullo de un lado para poder admirar a quienes con nuestras mismas
capacidades quizás alcanzan muchas más cosas de las que otros somos capaces,
porque lo complicado de esto no es hacerlo, es hacerlo bien y cumplir
delicadamente con lo que corresponde.
¿Cómo
es de enredada la literatura, será que se parece a la vida?, deduzco que la vida
es una comedia que se ensaya una sola vez, que es un poema que no tiene
borrador, una novela donde el protagonista es uno mismo y un cuento para ser
contado.
En
este falso intento de crónica sobre aquella mujer que admiro profundamente como
colega y ser humano no mencionaré nombres porque soy de las personas que piensa
que los nombres que se le dan a las cosas no cumplen otra función distinta que
la de dañar la magia y acabar con la libertad de la mente, así que prefiero que
esta dama quede en los corazones de los que van a leer esto y no en un simple
nombre tan normal y sonoro como cualquier otro.
