Noventa y
nueve
La vida te bendijo con ese ciclo casi inalcanzable que
lograste, una mujer controvertida del siglo XX, madre de siete hijos, de amores
y desamores, de aventuras, viajes, risas y tierras recorridas, la Madame Bovary
de 1914, esperando el amor de un hombre, pero no cualquiera, un hombre que
tuviera esa magia inentendible de la eternidad, un hombre como todas las
mujeres soñadoras lo soñamos, pero que jamás conocemos.
Afrodita, mujer del campo, de sazón al cocinar, casa de puertas
abiertas.
Recuerdo tu maquillaje siempre rojo, vibrante, siempre rojo pasión,
dama liberal, madre de mi padre, mujer de aire con aire de mujer.
Sobreviviente de cáncer, madre soltera, cantante de bolero,
católica creyente, más creyente que católica, pues el que cree vive y el
católico solo sigue ritos.
Noventa y nueve años en contra de la sociedad carcelera, lo
sé yo, porque aún un siglo después la mujer que habla sin miedo es condenada
sin piedad ni gloria, la mujer que se opone y se niega es juzgada en esta pobre
sociedad estructurada que atrapa, envenena y aniquila.
Llegaste libre y libre te fuiste, sin recuerdos de este mundo
que consume las voces femeninas que quieren gritar, te fuiste conservando únicamente
los mejores momentos de la vida, de tu vida, de tus vidas porque no se tiene
una sola, se tiene una con cada ilusión que se siembra, se tiene una nueva con
cada beso que se da desde el corazón y con el alma, un corazón que vuelve a la
tierra y un alma incorpórea que vuelve a lo abstracto y desconocido, tan
desconocido para nosotros, los simples mortales.
by:
Elsa Camargo
