No más sapos
No quiero más sapos es mi propósito este 23 de
diciembre del 2014, no deseo conocer a ningún otro hombre que no sea digno de
ser llamado como tal, acepto que he cometido miles de errores como el de confiar
demasiado en las personas nuevas que conozco, pero de todo se aprende y eso me
ha dejado la vida a mis 30 años de edad como mujer soltera, sin hijos y
profesional que soy.
Por cierto, adoro mi profesión humanista y estoy muy feliz
conmigo misma, mis metas logradas a estas alturas de mi camino y la hermosa
gente que tengo a mi alrededor, pero justamente hoy en vísperas de la noche más
bella que tiene el año, siendo las diez de la noche salgo a pasear a mi perro y
veo que en el piso sexto están dando una serenata, eso me hizo reflexionar
sobre un acto tan especial como el que un hombre le regale una serenata a una
mujer. Honestamente nunca he conocido a un hombre así, o bueno a mí no me ha
tocado tal cosa.
Sí, como a todas las mujeres del mundo me gustan los
detalles cursis, las rosas, las serenatas y todo aquello que jamás he tenido,
bueno rosas sí muchas veces, de muchos colores, clases y tamaños, pero no
serenatas, no obstante soy consciente también que nunca he hecho nada para merecérmelas,
puede sonar extraño, sin embargo así es.
No puedo prometer que no me equivocaré de nuevo porque soy un
simple ser humano, por ende estoy predispuesta al error, lo único que tengo
claro es que cada vez que me sienta con dudas al respecto me miraré en el
espejo una vez más y recordaré esa perfecta serenata de mariachis que tuvo otra
mujer, la cual no conozco fue digna de ese regalo la noche en vísperas de
navidad, eso significa que yo también me merezco una.
