No quiero a un hombre que dice llamarse “culto”, que hable
todo el tiempo de literatura, ni de autores, ni de libros, ni de aquí, ni me
allá. No quiero a un hombre que sepa de pintura, ni de pintores, ni cuadros,
que si son lienzos, carboncillos, acuarelas o lo que sea, ni que entienda en un
diseño de abstracciones, ni de Barroco, Rococó, del medioevo, ni del estilo
victoriano, ni menos de la “psicología” surrealista de Dalí. No quiero a un hombre que me
aburra todo el tiempo tratando de impresionarme con sus charlas elevadas y
cargadas de arte, artistas, filosofías o contemplaciones profundas del sentido
de la vida. No quiero a un hombre que rebusque poemas para dedicármelos y nunca
encuentre el indicado para mí porque cada vez aparece uno que le gusta más que
el anterior y cambia de parecer. No quiero a un hombre que parezca una letra
muerta.
Quiero a un hombre que sea mi cómplice en lo aburrido de la
vida y me incite a escapar de la multitud
“intelectual” para mostrarme lo que es el sentido de la vida sin tener que contemplarlo en un cuadro, un poema o un libro. Quiero a un hombre que se arriesgue a hacer cosas conmigo, a coger un bus con un rumbo desconocido y perdernos juntos. Quiero a un hombre que solo sonría sin entender cuando me pongo cansona y hablo de filosofías y demás temas sociales desde mi punto de vista humanista. Quiero a un hombre que no entienda nada de humanismo, pero que lo practique sin saberlo, ni menos hacerlo por lo que piensen los demás, pues esta profesión eso me ha dejado, la certeza de que los más “eruditos” son los menos humanos al actuar, estudiaron solo para ser elocuentes y tener una magnifica retórica, sin embargo, la vida no se trata de retóricas; se trata de acciones. Quiero a un hombre que se le ocurra seguir mis locuras y hacer cosas diferentes sin miedo a fallar, porque fallar es humano y tanto reír como llorar también. Quiero a un hombre… capaz de ser hombre.
Elsa Camargo
“intelectual” para mostrarme lo que es el sentido de la vida sin tener que contemplarlo en un cuadro, un poema o un libro. Quiero a un hombre que se arriesgue a hacer cosas conmigo, a coger un bus con un rumbo desconocido y perdernos juntos. Quiero a un hombre que solo sonría sin entender cuando me pongo cansona y hablo de filosofías y demás temas sociales desde mi punto de vista humanista. Quiero a un hombre que no entienda nada de humanismo, pero que lo practique sin saberlo, ni menos hacerlo por lo que piensen los demás, pues esta profesión eso me ha dejado, la certeza de que los más “eruditos” son los menos humanos al actuar, estudiaron solo para ser elocuentes y tener una magnifica retórica, sin embargo, la vida no se trata de retóricas; se trata de acciones. Quiero a un hombre que se le ocurra seguir mis locuras y hacer cosas diferentes sin miedo a fallar, porque fallar es humano y tanto reír como llorar también. Quiero a un hombre… capaz de ser hombre.
Elsa Camargo


