lunes, 3 de septiembre de 2012

Hard work


Crónica estudiante que trabaja:

Retrato de una mujer 

No sé escribir crónica, tampoco lo intento solo espero poder hacer un buen trabajo con las palabras ya que ésta persona de la cual hablaré así lo merece.
Es una mujer, yo la defino como valiente, sensible, excelente estudiante y alguien para admirar y respetar.
Ella nació el veintitrés de noviembre, no sé de qué año, ni en dónde y tampoco es importante aquí, me dedicaré a hablar de lo que veo en esta mujer, de lo poco o mucho que puedo llegar a conocerla. Es madre, estudiante, trabajadora y amiga, tiene un carácter fuerte y decidido en ocasiones impaciente, pero eso es una cualidad porque pienso que las personas con determinación son las que logran llegar lejos en la vida y de esta manera la veo a ella.
Me parece sumamente difícil ser una persona exitosa en lo que se hace y aún más serlo sin pasar por encima de los demás, ella logra tener ese equilibrio del sabor discreto del éxito sin lastimar a nadie, por el contrario a veces observo la inmensa sonrisa de su hijo de seis años y eso lo explica todo sobre ella, su compromiso como madre y su gran labor en cada espacio de su vida.
Cuando en silencio contemplo los anhelos que guarda su corazón me convenzo que si hay alguien en el salón de clase que merece el triunfo es aquella dama de cabello negro; no porque los demás no lo merezcan también, sino porque la vida me ha enseñado que las cosas son de los que más las luchan con el sudor en la frente, con millones de noches en vela y con incontables lágrimas en los ojos.
Hace algunos meses tuve la fortuna, por casualidad claro, como ocurren las mejores cosas del mundo, por casualidad, de acompañarla a recibir su casa, estuve con ella cuando cumplió uno de sus más grandes sueños, la independencia de su familia, ahora es solo ella y su príncipe de seis años los que comparten cada mañana el desayuno, las risas, los juegos y la alegría que se dan mutuamente, pues sí ella vive sola muy cerca de la universidad y del colegio de su bebé, y quién iba a decirlo pero en esa misma casa fue donde hace poco me celebraron mi cumpleaños sorpresa, que vueltas tan emocionantes que da la vida; a mí nunca me habían hecho una fiesta sorpresa de cumpleaños y siempre la esperé, cada año imaginaba que alguien sin decírmelo iba a llevarme a algún lugar para salir y empezar a cantarme mi canción, este año no tuve tiempo de pensar en eso, estuve tan ocupada que lo olvidé por completo, y allí fue; en ese lugar y con mis amigos.
Ella trabaja de mesera los fines de semana, me han contado que es un trabajo exigente y pesado, no ella por supuesto, me lo contaron compañeras que conocen la ardua labor; digo por supuesto porque ella nunca reniega de nada, al contrario se fortalece, realmente es una mujer apasionada con lo que hace con lo que quiere, con lo que tiene y con lo que deja escapar que considero lo hace por su propio bien.
En las noches de mis fines de semana me hallo sola mirando por la ventana de la sala de estudio de mi casa, no puedo evitarlo me tomo unos minutos para pensar en todas las personas que conozco y en qué estarán haciendo en esos momentos, ¿será que mi pensamiento coincidirá con el de alguno de los que pienso aunque sea en un pequeño instante?, y si es así ¿por qué pasa?, ¿por qué me recordaron justamente a mí y no a otra persona?, entonces empiezo a pensar que la calle, la noche y los fines de semana son algo peligrosos y se lidia una batalla constante con eso.
Cortázar, Rulfo, Nietzsche, Poe, no son ni la mínima competencia para su David, el hombre de sus sueños, el ser que creció en su vientre y llegó a sus brazos para darle todo el amor que la hace grande para mirar al mundo.
Siempre me he preguntado cómo hace ella para hacer tantas cosas a la vez y hacerlas bien, es mesera, estudiante, madre, cabeza de hogar y a pesar de todo tiene tiempo para pasar un rato con sus amigos.

En un panorama tan poco alentador como el nuestro en donde muchas personas no cuentan con una oportunidad mejor para su futuro es indispensable brindar ese apoyo a quienes lo logran a pesar de las dificultades, porque estudiar y trabajar es un compromiso y una realidad que viven millones de personas en el mundo, en países como Colombia esto se hace cada vez más complejo ya que saber dividir y aprovechar el tiempo que se tiene para cada labor es lo que obliga a decidirse por uno solo de los dos caminos que les toca seguir.
Y digo lo anterior para intentar acercar un poco las mentes a la cruda realidad que está entre nosotros y por lo cual varias veces se juzga sin pensar a compañeros que, si nos detenemos un solo instante a analizar es posible mirar más allá de lo que se ve en la cotidianidad, hay que ser compresivo e intentar dejar el orgullo de un lado para poder admirar a quienes con nuestras mismas capacidades quizás alcanzan muchas más cosas de las que otros somos capaces, porque lo complicado de esto no es hacerlo, es hacerlo bien y cumplir delicadamente con lo que corresponde.
¿Cómo es de enredada la literatura, será que se parece a la vida?, deduzco que la vida es una comedia que se ensaya una sola vez, que es un poema que no tiene borrador, una novela donde el protagonista es uno mismo y un cuento para ser contado.
En este falso intento de crónica sobre aquella mujer que admiro profundamente como colega y ser humano no mencionaré nombres porque soy de las personas que piensa que los nombres que se le dan a las cosas no cumplen otra función distinta que la de dañar la magia y acabar con la libertad de la mente, así que prefiero que esta dama quede en los corazones de los que van a leer esto y no en un simple nombre tan normal y sonoro como cualquier otro.  

domingo, 29 de julio de 2012

Le visage

Zoom

Objetos que hablan sin palabras...

                                                                                    FRESA
 AGRAS                  ORANGE

                                                                           

LULO 

  PEACH

lunes, 4 de junio de 2012

Dirty Street
Hay oficios difíciles, hay oficios que dan gusto, hay algunos que cuestan la vida y hay otros oficios realmente extraños, sobretodo en un país como Colombia.
Sí como Colombia en donde no se sabe a ciencia cierta si maldecir a los pésimos politiqueros que tenemos o bendecir el ingenio de las personas para sobrevivir, y no sólo sobrevivir, sino vivir con todo el sentido pleno de la palabra; definitivamente existen personas que se la gozan más que otros y he aquí uno de esos casos.
Es un joven, o mejor dicho es ya un señor de 35 años que tiene siete hijos, es el campeón nacional de cumbias peruanas, vive con una novia que tiene dieciocho años y su más reciente creación un bebé de un año de nacido. Este señor era uno de los millones de desempleados que tiene éste país tricolor, pero como era su deber y obligación darle de comer a sus hijos empezó a “rebuscársela” palabra muy común en el argot colombiano.
Y.A intentó vender minutos cerca de un garaje negocio que le duró unos pocos días, luego tuvo la genial idea de vender caramelos, gomitas y cigarrillos cosa que tampoco le funcionó, tiempo después su esposa o bueno su pareja porque realmente no están casados en un documento que así lo certifique, pero si uno es sincero el matrimonio con todo y documentos únicamente sirve para asegurar una división legal de bienes, sin embargo no garantiza el amor verdadero; asunto que a un par de personas que nada tienen más que su compañía que tanto puede importarles todo esto de papeles firmados, continuando con la historia su esposa para él, para ella y para mí también hizo empanadas para vender en el mismo lugar, y nada no sirvió tampoco, bueno esa familia tenía que buscar algo para poder vivir, para comer y pagar el arriendo de la habitación en la que viven con los seis hijos del campeón nacional de cumbias y con su nuevo bebé. Pues así un día a este genio del paso se le ocurrió la idea de pintar llantas ¿pintar llantas? ¿Qué carajos es eso?, qué tal esas ideas un tanto salidas de cualquier realidad, así fue montó con su esposa y su hijo de doce años un puesto para pintarle las llantas a los carros que pasaban.
El hombre, su familia y su kit de trabajo llegan a las nueve de la mañana todos los días al mismo lugar hace más de dos años seguidos, se ponen la pinta de trabajo, ese es otro cuento, la pinta de trabajo es un traje algo así como cuando uno va a hacer aseo los domingos o cuando va a lavar y reparar el carro, pero es su uniforme y parecería que lo lleva con orgullo, pero cómo no si es lo que les da de comer. Los implementos de trabajo son extraños no los he entendido a pesar que trato de observarlo, es un balde algo manchado de negro, un tarro de pintura blanca, un pincel delgado de esos que se usan para hacer un lienzo, sí de los mismos que se deslizan en el bastidor con óleo, y unas calcomanías que dicen “Speed”, “Fast and Furious”, “The car”, “The best”, que es evidente que Y.A no tiene ni la más remota idea de qué significan, sin embargo son en inglés y pues obvio son las que sus clientes le piden, sus clientes son taxistas y por lo general jóvenes de motos que llegan a ese mismo lugar cada cierto tiempo a que Y.A les pinte las llantas de blanco o les ponga una decoración llamativa, claro para no pasar desapercibidos como Y.A que casi parece un personaje de novela.
Y es que reconozco con mucha vergüenza por mi mal comportamiento que el día que lo vi hablando con mi mamá pensé que la iban a robar, lo juzgué por su aspecto, luego mi gentil madre me explicó que era un muchacho que estaba buscando un lugar para trabajar y que si podía hacerse enfrente de nuestra casa, eso fue hace más de dos años, y mi mamá con su nobleza envidiable no pudo resistirse a la petición de dicho personaje extraño, así que aceptó y para mi mayor sorpresa en aquel diciembre el señor y su agradecida familia le llevaron un regalo de navidad a mi madre, el regalo era una botella de vino “cariñoso” por supuesto y una caja de galletas Noel, pero ¿qué tal el detalle?, cuando ni los mejores ganaderos amigos de mi papá hacen una simple llamada en navidad, y es que definitivamente la vida es una historia que se cuenta una sola vez, en momentos estoy tan triste y veo gente tan triste por banalidades y éste campeón del baile y su familia ahorran todo el año cada centavo para dar un obsequio y para viajar a la playa en vacaciones, y claro no es un viaje con comodidades como cualquiera que pertenece a una sociedad exigente y marginadora podría imaginarse, es un viaje así sin nada con lo que vinimos todos al mundo, el cuerpo, el alma y la compañía de los que más nos quieren.
La sociedad dice que pintar llantas no es un trabajo, que las cumbias peruanas no son música, que la gente que se viste con ropa rota y sucia es delincuente y que el amor sólo es posible a través del matrimonio, también dicen que no se puede viajar sin dinero, que no se puede disfrutar de una familia sin un salario fijo y que estudiamos y pertenecemos a una sociedad para conocer la felicidad o por lo menos imaginárnosla, y les cuento que muy sinceramente no he visto a un personaje más alegre y con tantas ganas de vivir como éste que la sociedad aparta por no pertenecer a todos aquellos estereotipos sociales y él no se imagina cuán afortunado es por ello.  

Elsa