domingo, 29 de julio de 2012

Le visage

Zoom

Objetos que hablan sin palabras...

                                                                                    FRESA
 AGRAS                  ORANGE

                                                                           

LULO 

  PEACH

lunes, 4 de junio de 2012

Dirty Street
Hay oficios difíciles, hay oficios que dan gusto, hay algunos que cuestan la vida y hay otros oficios realmente extraños, sobretodo en un país como Colombia.
Sí como Colombia en donde no se sabe a ciencia cierta si maldecir a los pésimos politiqueros que tenemos o bendecir el ingenio de las personas para sobrevivir, y no sólo sobrevivir, sino vivir con todo el sentido pleno de la palabra; definitivamente existen personas que se la gozan más que otros y he aquí uno de esos casos.
Es un joven, o mejor dicho es ya un señor de 35 años que tiene siete hijos, es el campeón nacional de cumbias peruanas, vive con una novia que tiene dieciocho años y su más reciente creación un bebé de un año de nacido. Este señor era uno de los millones de desempleados que tiene éste país tricolor, pero como era su deber y obligación darle de comer a sus hijos empezó a “rebuscársela” palabra muy común en el argot colombiano.
Y.A intentó vender minutos cerca de un garaje negocio que le duró unos pocos días, luego tuvo la genial idea de vender caramelos, gomitas y cigarrillos cosa que tampoco le funcionó, tiempo después su esposa o bueno su pareja porque realmente no están casados en un documento que así lo certifique, pero si uno es sincero el matrimonio con todo y documentos únicamente sirve para asegurar una división legal de bienes, sin embargo no garantiza el amor verdadero; asunto que a un par de personas que nada tienen más que su compañía que tanto puede importarles todo esto de papeles firmados, continuando con la historia su esposa para él, para ella y para mí también hizo empanadas para vender en el mismo lugar, y nada no sirvió tampoco, bueno esa familia tenía que buscar algo para poder vivir, para comer y pagar el arriendo de la habitación en la que viven con los seis hijos del campeón nacional de cumbias y con su nuevo bebé. Pues así un día a este genio del paso se le ocurrió la idea de pintar llantas ¿pintar llantas? ¿Qué carajos es eso?, qué tal esas ideas un tanto salidas de cualquier realidad, así fue montó con su esposa y su hijo de doce años un puesto para pintarle las llantas a los carros que pasaban.
El hombre, su familia y su kit de trabajo llegan a las nueve de la mañana todos los días al mismo lugar hace más de dos años seguidos, se ponen la pinta de trabajo, ese es otro cuento, la pinta de trabajo es un traje algo así como cuando uno va a hacer aseo los domingos o cuando va a lavar y reparar el carro, pero es su uniforme y parecería que lo lleva con orgullo, pero cómo no si es lo que les da de comer. Los implementos de trabajo son extraños no los he entendido a pesar que trato de observarlo, es un balde algo manchado de negro, un tarro de pintura blanca, un pincel delgado de esos que se usan para hacer un lienzo, sí de los mismos que se deslizan en el bastidor con óleo, y unas calcomanías que dicen “Speed”, “Fast and Furious”, “The car”, “The best”, que es evidente que Y.A no tiene ni la más remota idea de qué significan, sin embargo son en inglés y pues obvio son las que sus clientes le piden, sus clientes son taxistas y por lo general jóvenes de motos que llegan a ese mismo lugar cada cierto tiempo a que Y.A les pinte las llantas de blanco o les ponga una decoración llamativa, claro para no pasar desapercibidos como Y.A que casi parece un personaje de novela.
Y es que reconozco con mucha vergüenza por mi mal comportamiento que el día que lo vi hablando con mi mamá pensé que la iban a robar, lo juzgué por su aspecto, luego mi gentil madre me explicó que era un muchacho que estaba buscando un lugar para trabajar y que si podía hacerse enfrente de nuestra casa, eso fue hace más de dos años, y mi mamá con su nobleza envidiable no pudo resistirse a la petición de dicho personaje extraño, así que aceptó y para mi mayor sorpresa en aquel diciembre el señor y su agradecida familia le llevaron un regalo de navidad a mi madre, el regalo era una botella de vino “cariñoso” por supuesto y una caja de galletas Noel, pero ¿qué tal el detalle?, cuando ni los mejores ganaderos amigos de mi papá hacen una simple llamada en navidad, y es que definitivamente la vida es una historia que se cuenta una sola vez, en momentos estoy tan triste y veo gente tan triste por banalidades y éste campeón del baile y su familia ahorran todo el año cada centavo para dar un obsequio y para viajar a la playa en vacaciones, y claro no es un viaje con comodidades como cualquiera que pertenece a una sociedad exigente y marginadora podría imaginarse, es un viaje así sin nada con lo que vinimos todos al mundo, el cuerpo, el alma y la compañía de los que más nos quieren.
La sociedad dice que pintar llantas no es un trabajo, que las cumbias peruanas no son música, que la gente que se viste con ropa rota y sucia es delincuente y que el amor sólo es posible a través del matrimonio, también dicen que no se puede viajar sin dinero, que no se puede disfrutar de una familia sin un salario fijo y que estudiamos y pertenecemos a una sociedad para conocer la felicidad o por lo menos imaginárnosla, y les cuento que muy sinceramente no he visto a un personaje más alegre y con tantas ganas de vivir como éste que la sociedad aparta por no pertenecer a todos aquellos estereotipos sociales y él no se imagina cuán afortunado es por ello.  

Elsa

viernes, 25 de mayo de 2012

Cara y sello


Llevaba más de seis meses esperando este fin de semana tan simple y cotidiano para muchos, tan complejo para otros y tan crucial para mi familia y para mí.

Mi padre lleva casi diez años enfermo y después de una fallida cirugía que casi le arrebata su estadía en este mundo, éste fin de semana a diferencia de todos los anteriores le han dado la noticia de que ha evolucionado positivamente su salud y hay esperanzas de una buena recuperación.

Por lo general los literatos no creen en milagros, ni en oraciones, ni en energías y me he dado cuenta que menos en la gente; o por lo menos eso es lo que profesan constantemente,  hay un dicho que dice “ten cuidado con lo que piensas porque puede volverse palabras, ten cuidado con tus palabras porque pueden volverse acciones y ten cuidado con tus acciones porque se vuelven hábitos”. También dicen que no hay que creer en Dios que hay que dejarle todo a la ciencia porque es exacta y precisa, pero que complejo es pensar en esto cuando se trata de la vida misma que está en juego a diario, cuando en ocasiones las personas por ser tan “estudiadas” no pueden darse el lujo de quitarse los zapatos un día sobre la arena, la tierra mojada o la hierba de un jardín para sentir ese contacto con la tierra misma, con el lugar en donde se está y al cual se pertenece por derecho.

Para sobrellevar la dura carga de esta profesión he optado por crear un personaje que me represente, sí un personaje que no tenga etnia, ni nacionalidad fija, ni idioma, ni inclinaciones políticas y menos religión, es decir un personaje que no pertenezca a nada y a la vez sea parte de todo, no para vivir en ésta locura, sino únicamente para el oficio de leer y escribir. Me ha encantado éste trastorno bipolar que he inventado para mí porque cuando escribo soy libre por fin de mis sufrimientos y cuando vivo estoy en una búsqueda incansable por la condición humana en conexión con lo espiritual, casi que lo único que nos diferencia de los animales, al decir esto imagino que muchos genios saltarán a decirme que los animales no tienen raciocinio, que los animales no hablan que los animales no piensan y los más ilustres dirán que los animales tienen la capacidad de soñar, pero que a diferencia enorme del hombre no recuerdan sus sueños, yo sinceramente cuando me detengo a analizar el comportamiento de una sociedad no encuentro ninguna diferencia entre el uno y el otro, y si no me creen pues simplemente intenten contradecir una idea de alguien y verán las reacciones un tanto animales de las que les hablo.
Con las letras no se puede juzgar al ser humano ni sus creencias porque el ser humano tal y como es; es la fuente del arte, de la historia y de las décadas tanto caídas como venideras, es el dueño de las culturas y los colores que alientan al universo.

Mi padre se salvó de morir en una sala de cirugía por unas pequeñas milésimas de segundos y una sabia decisión de dos médicos especialistas que ese día decidieron tirar por la borda su bata blanca, su ciencia y su estudio para crear seres humanos perfectos, aquella madrugada de mayo estuve tan intranquila, no pude dormir pensaba en mi padre y en todas las infinitas discusiones filosóficas entre él y mi hermano, discusiones que nunca concluían en nada, recordaba también lo felices que éramos cuando teníamos siete años y viajábamos juntos en vacaciones recorriendo Colombia y sus incomparables paisajes de pinturas americanas. A mi padre no le debo la vida que cuento tan tradicionalista, monótono y aburrido; a mi padre le agradezco el gusto que compartimos por el viaje, las letras y la fuerza para sonreírle a la vida en un momento de tristeza y esa ingenuidad de aún; a pesar de todo creer en las personas y a pesar de los múltiples fracasos creer también en mí.

Y si las letras, los viajes, las personas y la fe no son la totalidad más hermosa e imperfecta de un mundo  para vivir y descubrir, entonces ¿qué es?

Elsa 


domingo, 25 de marzo de 2012

Train

Just playing...

...Jugando con el tren…

Marzo, uno de mis meses favoritos, pienso que el mes tiene inspiración por sí solo al igual que noviembre, aunque noviembre lo veo más oscuro, marzo es más primaveral. Las cosas agradables no me sorprenden en marzo, así que por eso debía esperarme algo como hacer un tren, sí hacer un tren, volver a la infancia “perdida” que llaman algunos, pero para mí no; aún conservo esa capacidad de jugar y reír de aparentes banalidades infantiles, algunos lo llamarán hasta inmadurez y entonces yo estoy a gusto con ella.

Con los objetos se aprende a proyectar un mundo desconocido, se rompen fronteras, se pone a prueba la capacidad humana de vivir, vivir porque en ocasiones los seres humanos existen, mas no viven con el pleno sentido de la palabra. ¿Qué sería del hombre si no se arriesgara constantemente?, si no fuera ambicioso y quisiera conquistar otros campos desconocidos y, ¿qué sería de la humanidad sin los niños?, aún recuerdo cuando era niña, creo que jamás me cansaba de jugar con mis hermanos y mi mamá, nunca me sentía satisfecha siempre quería cosas nuevas y diferentes, si mis papás me compraban una muñeca y su casa, entonces a los cinco minutos estaba pensando cómo hacerle ahora un hotel para ir de vez en cuando, cuando mi muñeca se aburriera de su casa rosada además de un semáforo para el carro de la muñeca, ¿un semáforo? Me preguntaba mi mamá y yo le respondía, sí un semáforo como el que hay en la vía a Cúcuta.

Cuando uno es niño crea un universo mágico a su alrededor, un universo que es suyo, tan propio y único como las huellas de los dedos. Mi juguete favorito era una barbie hawaiana porque con ella podía jugar a todo y no se dañaba como las demás, a ésta barbie le corté el cabello, le cosí más, la bañaba en la piscina, me la llevaba de viaje en la maleta al lado de mis vestidos, me gustaba porque me la regaló mi mamá cuando cumplí seis años y a mi hermana cuando cumplió cinco le regaló la misma, luego nunca la volví a ver en vitrinas por curiosidad un día mi mamá la preguntó y le dijeron que ya no se conseguía, preguntó porque a la mía se le estaba rompiendo la cabeza, al escuchar la noticia nos tocó remendarla y todavía existe entre la caja de recuerdos del armario de mis padres, cada que la veo en las navidades al buscar las cajas del árbol me da nostalgia, es una mezcla de sensaciones porque recuerdo lo feliz que era cuando era niña.
También recuerdo un tren que mi papá le había traído de Venezuela a mi hermano menor, era un tren especial, mi papá lo compró en el antiguo malecón del centro de una ciudad, malecón que hoy ya no existe, siempre que pienso en tren recuerdo ese tren que fue el primero que tuve de cerca, era un tren mediano como de unos 70 cm de largo x 30 cm de ancho, lo particular es que estaba hecho de partes de latas y tenía un extraño sistema de humo, un resorte que no echaba humo literalmente, sino que le saltaban y cambiaban unas pequeñas bolitas de colores.

Me gustan los trenes primero porque son de épocas antiguas que admiro, segundo porque me agradan los sistemas de transporte, me gusta el ingenio humano para ir de un lugar a otro tan rápido, tercero porque representan un trayecto y en la vida eso es lo que todos nos la pasamos haciendo, recorriendo trayectos y dejando huellas al pasar.











martes, 21 de febrero de 2012


Arte Colombiano

Figura precolombina 
(Adquirida en el Museo de oro, Bogotá, Colombia, 2006)

Esta pieza del arte precolombino está hecha a base de arcilla de barro y esmalte color caramelo, es un diseño exclusivo encontrado en una obra original de los antepasados indígenas colombianos ubicados por la zona del departamento del Huila en la época de la colonización española. Tiene una medida de 25 cm de acncho x 20 cm de diámetro, ésta única réplica está tallada completamente a mano.  

La función principal que cumple es la de mantener viva la historia de un pueblo indígena y recordar la tradición de nuestros antepasados, su arte, su cultura y su estilo de vida.

En lo personal esta pieza que descansa en mi casa es símbolo de una creencia; creencia en nosotros mismos como tierra fuerte, soberana y unida a pesar de las batallas vividas, aún existen estas pequeñas maravillas para nunca dejar morir el pasado que fue parte de todos y que es la esencia de un presente y futuro. 
Ésta pieza representa esfuerzo, trabajo y orgullo nacional, y tuve la fortuna de poder adquirirla hace seis años en el Museo de Oro de Bogotá, Colombia en una exposición que se llevó a cabo. Se la regalé a mi madre porque tengo la firme certeza que nadie más que ella en el mundo podría cuidar una pieza tan valiosa como esta, no solo por su costo económico, sino por su valor como arte e historia de mí país, Colombia.




El arte transforma una cultura, cuenta en silencio una historia y reposa intacta en la mente del ser humano como su única voz al mundo siempre tan caótico y desafiante.